Se supone que cuando enseñas a un niño a leer mediante el método global, es decir, enseñándole las palabras completas en vez de enseñarle letras y sílabas, él sólo va descifrando el código: primero se dan cuenta de que algunas palabras empiezan igual, como "agua" y "árbol"; después se dan cuenta de que algunas palabras terminan igual, como "ángel" y "papel"; el tercer paso es darse cuenta de que algunas palabras empiezan y terminan igual, como "árbol" y "ángel".
Poco a poco van identificando las letras en cualquier parte de la palabra en que se encuentren. Y, casi sin darse cuenta, ya están leyendo.
Bien, todo esto es sólo para deciros que Damián está en ello; que ya conoce las letras sin que se las haya enseñado y que tiene mucho interés por leer y también por escribir.
Hoy le han regalado una colchoneta que pone "Danone". Le he comentado que empieza igual que su nombre y me ha dicho:
"Sí, pero mi nombre tiene la D, la A, la M, la I y la A".
¡Touché! En menorquín su nombre no tiene N al final. Me ha dejado impresionada, yo no sabía que era capaz de deletrear una palabra sin verla escrita.