viernes, 31 de diciembre de 2010

Nos mudamos


¡Nos mudamos a Villa Kunterbunt!

viernes, 24 de diciembre de 2010




Estos días recordamos especialmente a Kai, el bebé de Carlos y Paloma que sólo estuvo aquí por unos minutos.

No hay palabras para dar consuelo a su familia; sólo han de saber que no están solos.




sábado, 18 de diciembre de 2010

Funciones de Navidad


Este fin de semana, los dos colegios que hay en el pueblo han celebrado sus funciones de Navidad. Festivales, los llaman. Hemos ido a los dos porque Damián quería ver sus amigos (sí, en serio, tiene amigos).

La experiencia ha sido impactante (él no recuerda que, cuando tenía 3 años, le tocó actuar en una de estas funciones, no en la navideña sino en la de fin de curso).

¿Por qué les hacen hacer a todos lo mismos?
¿Y no hay ningún niño que diga que no quiere hacerlo?
¿Y si a alguno no le gusta bailar?

Los niños estaban encima del escenario mientras la maestra, desde abajo, les iba indicando los pasos del baile.

¿Por qué hacen eso? - preguntaba Damián. Es de esas preguntas que me dejan muda. Y que me reafirman en mi decisión de no ser parte de este espectáculo a costa de los niños.



martes, 30 de noviembre de 2010

Beneficios de educar en casa - XXIII edición del carnaval de blogs de homeschooling



Ketty aloja la XXIII edición del carnaval de blogs de homeschooling en Mariposas Multicolores y nos pregunta cuáles son los beneficios de educar en casa.

Si tuviera que hacer la lista con todos los beneficios, probablemente no terminaría hoy, así que voy a resumirlos en una sola palabra: 

LIBERTAD



Libertad de horarios. Poder dormir hasta que el cuerpo te lo pida. Poder ver una película por la mañana. Poder comer tarde. O pronto. Poder estudiar biología a las diez de la noche. Poder salir de excursión el martes o cualquier otro día. Y un largo etcétera.

Libertad para elegir las materias y los recursos. Aprender a leer con los subtítulos de los dibujos animados. Aprender física y química experimentando. Aprender matemáticas yendo a comprar. O no aprender a leer porque todavía no nos interesa y tenemos todo el tiempo del mundo.

Libertad para aprender a nuestro ritmo. Sin tener que dedicar toda la mañana al colegio, toda la tarde a los deberes y todo el fin de semana a preparar exámenes. No tener la presión del boletín de notas ni la amenaza de repetir curso y no sacarse el título que sea y que, dicho sea de paso, poco nos importa.

Libertad para poder decir que no. Que no quiero aprender inglés todavía. Que no quiero hacer fichas ni usar libros de texto. Que no quiero madrugar. Que no quiero acostarme a las 9 de la noche. Que no quiero ir a fútbol sólo porque casi todos mis amigos vayan. Que no quiero ir al cole sólo porque casi todos mis amigos vayan. Que los adultos no siempre tenéis la razón. Que no sé si es bueno ir diciendo a todo el mundo que no voy al cole (ésta es de Axel). Que no.

Libertad para discrepar de mamá en público, porque uno ya tiene su propio criterio y no espera que contesten por él...

Libertad para centrar la educación en lo emocional, lo psicológico, lo físico y lo intelectual, sabiendo que "intelectual" no equivale necesariamente a "académico".

Libertad para aprender cualquier día y a cualquier hora, sin separar el aprendizaje de la vida.

Podría seguir, pero...


viernes, 19 de noviembre de 2010

Ir a la escuela, ¿para qué?



-Escucha, Pippi, por favor, muchacha, no seas tonta, te aseguro que nuestro hogar infantil es muy bonito.

-Sí, y podrás ir a la escuela con otros niños, ¿acaso no te gustaría?

-¿Ir a la escuela? ¿Para qué?

-Para aprender a leer, a restar, a sumar y a multiplicar. Has de aprender las tablas de multiplicar.

-Gracias. Sé arreglarmelas muy bien sin esa tabla de plumificar. Eso no son más que bobadas.

-Klant, esto no puede continuar así,¡hemos de arrestarla!



Pippi Langstrump, Capítulo 1.



lunes, 15 de noviembre de 2010

Kai


Recordaréis a Paloma y a Carlos porque os conté que los perseguían los servicios sociales por estar educando a sus hijos en casa.

Mientras pasaban el calvario de la persecución por lo del homeschooling, vivían un embarazo de riesgo. A principios de noviembre nació Kai, el niño que no llegó a ser persona porque, en España, para ser persona, tienes que haber vivido al menos durante 24 horas. Kai nació y murió, y sus padres no pudieron ni inscribirle en el Registro Civil.

Al menos, consiguieron que las enfermeras y los médicos no se lo llevaran nada más nacer. Al menos, estuvo toda su vida junto a su madre.

Ánimo, Paloma y Carlos. Después de ésto, lo de los servicios sociales parece una broma de mal gusto...



 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Fichas de Primaria

Estamos haciendo fichas de primero y segundo de primaria (con un año de antelación. Las hemos descargado de la web de Santillana, donde tienen una para cada trimestre de lengua, matemáticas, conocimiento del medio y educación artística.

Alguien me preguntó que por qué hacemos fichas, que eso es muy "cole-style". Pero a Damián le gusta hacerlas, así que no veo por qué no.



lunes, 11 de octubre de 2010

XXII edición del carnaval de blogs de homeschooling: ¿Somos anti-escuela?

La pregunta era si somos anti escuela. Por qué sí o por qué no. Qué es lo que no nos gusta de la escuela, qué es lo que nos gustaría cambiar y cómo habría de ser una escuela para que nos plantearamos llevar a nuestros hijos.






Ketty, desde Mariposas Multicolores, nos dice que ella no es anti-escuela y que, de hecho, es profesora vocacional. Ahora bien, tiene muy muy claro cómo sería su escuela ideal: 

Mi marido y yo no somos totalmente anti-escuela. Estamos mas por una escuela mas sencilla, menos rígida en cuanto a horarios, no con tantas horas, con nuestras convicciones morales. Vamos muchos pensarán que de qué mundo he salido, que la escuela es lo que hay ya ya está. Y es cierto, pero también me considero libre como para decidir si quiero hacer uso de ella o no. 



Alana, de Ona de colors, está convencida de que el cole no es para todos:

No tengo absolutamente nada en contra del cole para esos niños que van encantados, lo disfrutan, aprenden... pero no todos somos iguales, por tanto no todos respondemos igual a un único sistema. Ahí es donde veo el mayor problema, la incapacidad de adaptarse al alumno, a su ritmo, a su forma de aprendizaje. Y también a las etiquetas que colocan a los niños.  


Sylvia, en Con la cabeza en las nubes, plantea una iniciativa muy interesante de la que, a mi modo de ver, deberían tomar ejemplo las escuelas de todos los pueblos donde hay niños homeschoolers:



No tenemos nada en contra de los centros escolares de nuestro pueblo,ni de los centros en general. De hecho somos socios de la asociación de padres y nuestros hijos van a actividades en la escuela. Y participamos en las fiestas abiertas al pueblo etc
Sí que podemos pensar que hay muchas cosas que cambiar en el sistema escolar. Desde mi punto de vista hace falta más respeto de los ritmos de los niños, más conocimiento por parte de los profesionales de las etapas emocionales por las que pasa el niño, menos presión a los maestros que sí se quieren tomar en serio esos ritmos.
Rebeca, en Los hijos de Lilith, se declara abiertamente anti-escuela. Y lo cuenta con mucho arte:

Una vez puse un  pulpo en un garaje para ver qué sucedía. El bicho se mimetizó  con el hormigón del pavimento. Efectivamente, se perdía, como reza el dicho popular, pero no por estar fuera de su entorno, sino porque dejaba de ser visible, se fusionaba con el nuevo medio y sus contornos terminaban difuminados y confusos. Probé con otros pulpos, pero ocurrió lo mismo. Cuando gran parte del garaje estuvo invadido por los tentáculos, pensé qué ocurriría si ponía un ejemplar cocido, ya que la frase “Más perdido que un pulpo en un garaje”, no especificaba en qué estado tenía que encontrarse el animal. 


Andrea, de Educando en la casa, ha decidido participar con varias entradas porque el tema da mucho de si. Ésta es la primera:
 
Soy profesora. Profesora de colegio aunque ya no haga clases en ese contexto. Lo soy por profesión y vocación. Me describo a mi misma como animal de aula.
Mi amiga Tati, compañera de oficina y conocedora de mis desvarios educativos, me escuchó ayer dar la charla a los estudiantes de psicología. Me miró y me dijo en coloquial chileno:
Precht, tenis que puro volver a hacer clases
Creo que esa es una respuesta testimonial. Creo aún en la posibilidad de la escuela. Lo creo desde el útero, desde el corazón y la razón.
Pero no está escuela, no LA escuela, única posibilidad de lo educativo. No la escuela del programa moderno. Como a toda invención humana, y aunque no nos parezca posible, la escuela tiene los días contados.

Zinnia, de Biosfera de familia, tampoco es anti-escuela según su definición de "escuela", aunque hay muchas cosas que no le gustan...

Con Fabián estamos de acuerdo en que la escuela es un espacio de aprendizaje e intercambio de saberes. Desde esa perspectiva, el proceso de educación casera es hacer escuela, y trasciende a muchos espacios, momentos y actores. Por lo tanto no somos anti-escuela. No estamos de acuerdo con la metodología por imposición que es la que generalmente se aplica en las instituciones llamadas "escuela".



María, desde Por el roble, el fresno y el espino, cuenta que ella misma no tuvo una buena experiencia en el colegio:

Según avanzamos en esto de la educación en casa, más difícil me resultaría llevarlo al colegio. Quizás sólo lo haría si la situación familiar lo exigiese o si J lo pidiese. Pero que lo pidiese por un motivo que no fuera el recreo, que parece ser lo único que le interesa por ahora del colegio.

Mi experiencia en el colegio es la que en gran medida me ha llevado a la educación en casa. A mí me parece que el colegio debe enseñar materias académicas principalmente.

Ipe, en Mis hijos mi oro, retrocede hasta su propia infancia para hablarnos de la escuela... de la que no está en contra. Es más, considera que la pregunta misma debería tener ningún sentido. (Pero hemos de reconocer, querida Ipe, que todavía lo tiene, lamentablemente).

Desde mi punto de vista la pregunta no tiene ningún sentido,o no debería tenerlo, por ejemplo yo no uso teléfono celular (móvil) y nadie me ha preguntado si estoy en contra de la invención de dichos aparatos y de su uso.
(...)
Pero sí, muchas personas piensan que al sacar a tus hijos de la escuela (o elegir no llevarlos directamente) te convierte en anti-escuela, y lo viven como un insulto. De hecho, alguna vez nos ha pasado que hemos visto peligrar nuestro trabajo por las susceptibilidades de algún funcionario de Educación. Y sin embargo yo tengo de la escuela los peores y los mejores recuerdos posibles, y estoy muy agradecida de haber ido allí, incluso en la primera experiencia, de la que salí viva de milagro. Todo aquel dolor ha cobrado sentido al permitirme escuchar mejor a los demás, haciendo el esfuerzo de comprender sus emociones.


Marta, en De cangrejos y ermitaños, hace una reflexión según ella "rápida y no muy profunda" (podríamos discrepar) y diferencia su discurso en tanto que representante de ALE de su discurso personal como madre que educa en casa:

Y aunque no puedo decir que desde el punto de vista de representante de la Asociación para la Libre Educación, me guste promover un discurso anti-escuela, y de hecho no lo hago, puedo afirmar que personalmente si lo soy. Lo soy desde que me doy cuenta que la escuela no es una necesidad de los niños, sino de los padres y de la sociedad en general. Lo soy desde que vivo día a día la experiencia “casi religiosa” de convivencia con mis hijos y verles como llegan a absolutamente cualquier cuestión que en la escuela se les programa, ellos solos, y con una emoción e intensidad, porque han sido respetados y se les ha acompañado en ese proceso, sin forzarles, absolutamente pasmosa.


Esther, de Alzar el vuelo, no es anti-escuela, pero...

La escuela en sí no tiene por qué ser mala, pero la escuela tal y como yo la conozco, tiene más contras que pros. Repito, no soy contraria a la escuela si hablo en términos generales, pero si me ciño a lo personal.... ahí cambian las cosas. Cuando ves a un hijo literalmente "apagarse"por culpa del colegio.... ya ves las cosas de otro color. Reconozco que nunca llevé a mi hijo al cole con mucho convencimiento, por eso lo tuve claro cuando me di cuenta de que realmente era un problema. Puedo decir con conocimiento de causa que la escuela mata la creatividad, agota física y mentalmente, merma el interés nato de los niños, les hace enfrentarse con actitudes de racismo, marginación y cómo no, con la ley del más fuerte...  


Mar, desde ORCA: Observar, recordar, crecer, aprender, se declara abiertamente pro-escuela:

Soy Pro-escuela.
Porque si no hubiera escuela, no se podría garantizar el derecho constitucional de los padres a elegir la mejor educación para sus hijos.

Soy Pro-escuela.
Porque hay muchos niños que se lo pasan muy bien en el colegio y pasan allí el mejor tiempo de su vida.

Soy Pro-escuela.
Porque sino, habría muchos analfabetos en el mundo y muchos niños no tendrían acceso a ningún tipo de educación.

Soy Pro-escuela.
Porque muchos profesionales hacen lo imposible para dar una educación a niños marginados y con riesgo de exclusión social.

Tenemos también una colaboración en catalán, de Sabrina en Joguines al menjador. Nos cuenta que ella misma tuvo una experiencia muy positiva en la escuela aunque ahora no lleve a sus hijas:

No se si dir-vos com hauria de ser l’escola per tal que portés les meves filles... em tractareu de boja. De fet, no portaria a les nenes, hi aniríem tots. Seria un poblat,un poblat en el que estiguessin representats quantes més professions i oficis millor (incloent-hi els treballs domèstics); on els adults estiguessin treballant al seu ritme (tranquil) i els nens (de totes les edats) campessin per on volguessin. Un poblat sense joguines ni parcs infantils, amb entorns naturals on poguessin jugar lliurement i sense perills, això si. On a cada lloc de treball, els nens disposessin d’eines a la seva mida i d’un adult amable, carinyós i pacient que respongués les seves preguntes i els ajudes a treballar amb ell si fos el seu desig, sense fer classes magistrals. Evidentment, els pares haurien d’estar en aquest poblat, treballant també, per descomptat i a l’abast dels seus fills en qualsevol moment...

Y Lau, de Enseñar a pescar (o sea, yo, aquí) también se declara anti-escuela:


Podría contar historias de auténtico terror que suceden todos los días en las escuelas. Pero lo peor es saber que a muchas madres se les rompe el corazón cada vez que han de dejar a su hijo llorando en el cole. El niño vuelve contento del cole, así que la madre se autoengaña y se dice a si misma que la profesora tiene razón: que el niño llora para hacerla sentir mal pero que, en cuanto la madre se da la vuelta, se le cambia la cara y  pasa la mañana tan feliz y tan integrado en la clase. Así que la madre piensa -o quiere pensar- que el niño va contento al cole. Pero no hay que confundir el ir con el volver...




*La próxima edición será alojada por Ketty en Mariposas Multicolores.



viernes, 8 de octubre de 2010

¿Somos anti-escuela? - Carnaval de blogs de homeschooling



Lancé la pregunta y me tuve que poner a pensar, porque a veces nos dejamos llevar por los sentimientos y, aunque eso no es malo en si mismo, no es suficiente tampoco.

Antes me gustaba decir que no soy anti-escuela pero, en algún momento en los últimos dos años, empezó a ser una mentira. Así que he dejado de decirlo.

Dicen que me he radicalizado; lo dicen, a veces, con un tono que roza el insulto, pero no insulta ni ofende quien quiere sino quien puede, y yo no me dejo. Creo, como mi querida Malvina, que en determinados asuntos no sólo es bueno y deseable radicalizarse sino que es necesario. La educación y crianza de los hijos es uno de esos asuntos.

Sigo pensando que la escolarización es aceptable cuando es consecuencia de una decisión razonada, fruto de una profunda y madura reflexión de los padres, y siempre que los niños estén bien, cosa que no siempre sucede. Sigo pensando que, por desgracia, algunos niños están mejor en el colegio que con sus propias familias; que todavía se puede estar abandonado en casa y atendido en el cole. Pero ésa no es la norma general.

Estoy convencida de que muchas de las personas que nos critican y atacan abiertamente no están haciendo nada más que aplicar la máxima de que la mejor defensa es un buen ataque. Y se defienden porque nuestra decisión cuestiona la suya propia, que quizás ha sido tan sólo fruto de la inercia o de la cobardía, en este caso da igual.

Podría contar historias de auténtico terror que suceden todos los días en las escuelas. Pero lo peor es saber que a muchas madres se les rompe el corazón cada vez que han de dejar a su hijo llorando en el cole. El niño vuelve contento del cole, así que la madre se autoengaña y se dice a si misma que la profesora tiene razón: que el niño llora para hacerla sentir mal pero que, en cuanto la madre se da la vuelta, se le cambia la cara y  pasa la mañana tan feliz y tan integrado en la clase. Así que la madre piensa -o quiere pensar- que el niño va contento al cole. Pero no hay que confundir el ir con el volver...

Me dicen que mi hijo no tendrá amigos, porque los amigos, ya se sabe, se hacen en el cole. Pero mi hijo sí tiene amigos y casi todos le dicen aquello de "jo, que suerte". Una niña de siete años me dijo una vez: "quizás tú podrías hablar con mi madre...".
De modo que sí, estoy en contra de la escuela y estoy en contra de que las madres (y los padres)  no escuchen a sus hijos. Estoy en contra del currículum impuesto, estoy en contra de los deberes, estoy en contra de los exámenes, estoy en contra del timbre, estoy en contra de sostener el sistema educativo con mis impuestos, estoy en contra de los profesores sin vocación, estoy en contra de la silla de pensar, estoy en contra de las mochilas con ocho quilos de libros y material escolar, estoy en contra de la "educación para la ciudadanía", estoy en contra de los exámenes de catalán que no son de lengua sino de ideología, estoy en contra de las notas, estoy en contra del plan de estudios de Magisterio, estoy en contra de los psicólogos escolares, estoy en contra del festival de fin de curso obligatorio, estoy en contra de las etiquetas, estoy en contra del acoso escolar, estoy en contra de que esas madres a las que se les rompe el corazón sigan pensando que no pueden hacer nada. Porque pueden.




viernes, 1 de octubre de 2010

La gente ya no se atreve






Antes, cualquiera se atrevía a pararme por la calle y soltarme un sermón sobre por qué le estoy haciendo un daño a mi hijo no llevándolo al cole y que cuándo lo iba a llevar. Me sometían a un interrogatorio para ver cómo iba a hacer amigos el niño y cómo iba a sacarse la ESO, o a ir a la universidad o para comprobar si yo estaba lo suficientemente preparada y cualificada para "darle clase". Pero, claro, es que yo no le "doy clase". Oh, y también me decían que es ilegal no escolarizar.

Pero ahora la gente ya no se atreve. O no tanto, al menos. Ahora he escrito un libro, he salido en el periódico, en el Blog Alternativo, en la Cadena Ser y hasta en la tele. En una tele nacional, nada menos. Además, tengo más de 200 fans en Facebook. Y no olvidemos que soy abogada. Supongo que todo eso impone bastante respeto.

Pienso que la gente, al menos, se está volviendo diplomática. O falsa. Que, para el caso, viene a ser lo mismo.

También pienso que habrá quien se ofenda al leer este post, porque este blog se publica automáticamente en mi muro de Facebook y, claro, en mi Facebook tengo un montón de paisanos agregados. Algunos piensan que hablo mal de ellos (una vez hubo uno que incluso imprimió determinada entrada de este blog y la paseó por ahí para demostrar que yo hablaba mal de cierta gente...). Otros piensan que con este blog, con mi libro y con mis artículos pretendo convencer a la gente de que yo estoy en lo cierto y de que los que escolarizan se están equivocando. Ciertamente, no comprendo qué hace gente como ésa leyendo un blog como éste.



jueves, 30 de septiembre de 2010

Carnaval de blogs: recordatorio



Un breve post para recordaros que ya hay tema y fecha para la XXII edición del Carnaval de Blogs de Homeschooling.

Tenéis hasta el 10 de octubre para mandar vuestras aportaciones. ¿Somos anti escuela?

Sólo hace tres días que lancé la propuesta y ya tengo 5 entradas registradas. Parece ser que el tema nos llega...

lunes, 27 de septiembre de 2010

¿Somos anti-escuela? - Tema para el Carnaval de blogs



El Carnaval de blogs de homeschooling ya va por su XXII edición y tengo el placer de alojarlo una vez más.

Había pensado que podríamos hablar de la socialización pero, sinceramente, me aburre el tema soberanamente. Así que he decidido que podríamos contestar a una pregunta que, al menos a mi, me hacen con frecuencia: ¿Qué tenemos en contra del cole, si es que tenemos algo? O ¿cómo debería ser la escuela para que nos plantearamos llevar a nuestros hijos? ¿Volveríamos a escolarizar si el sistema educativo funcionara de otro modo? Lanzo estas preguntas pero, obviamente, cada una puede enfocar el tema como mejor le parezca. O como le salga de las entrañas.
 
Mandad vuestras colaboraciones a tarkuskids(arroba)gmail(punto)com antes del 10 de octubre.
Si alguien no tiene blog y quiere participar, también puede hacerlo, cuántas más opiniones presentemos, ¡mejor!
 
 



domingo, 26 de septiembre de 2010

Entrevista en La 2


El pasado miércoles me entrevistaron en el programa "Para todos La2". Confieso que me costó un poco pillar el nombre del programa...

Fui de viaje relámpago a Sant Cugat del Vallés. Me daba un poco de miedo que la entrevista fuera en directo pero, al final, todo salió a pedir de boca. El director me aseguró que no habría preguntas-trampa, que no se pretendía criticar el homeschooling sino sólo darlo a conocer, y así fue.

A la presentadora le regalé mi libro, porque la vi muy interesada, aunque no le pregunté si tenía hijos. También pensé que la próxima vez, si la hay, tengo que llevarme a Damián, porque un plató de televisión es algo digno de ver.




sábado, 25 de septiembre de 2010

XXI edición del Carnaval de Blogs: el papel de los padres



Andrea lanza la XXI edición del carnaval de blogs y me pasa el relevo para alojar el siguiente. Tengo ya un tema elegido, pero voy a esperar unos días antes de proponerlo; ¡primero hay que leer la edición XXI!

Todas las ediciones anteriores están recopiladas en Tarkus Kids.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Mar y Neus


Mar y Neus nunca habían ido al colegio hasta el año pasado. La experiencia no fue precisamente positiva así que, este año, celebran una feliz no vuelta al cole. Para poder trabajar, su madre y yo (ambas autónomas) nos hemos organizado y nos hemos repartido las mañanas y las tardes para estar con los niños.

Así que, esta mañana, hemos estrenado "curso" con Mar y Neus en casa. Hemos hecho malabares, hemos tocado el piano y hemos empezado unas manualidades que terminaremos mañana.

Este "curs" promete ;-)

domingo, 12 de septiembre de 2010

Carnaval de Blogs de Homeschooling: Monomaternalidad



Con la "vuelta al cole" vuelve también el Carnaval de Blogs de Homeschooling. En esta edición, la XXI, Andrea desde Educando en la casa nos invita a hablar del papel del padre o, en nuestro caso, de la monoparentalidad o, mejor dicho, la monomaternalidad.

No conozco a otras madres solteras que eduquen en casa en España. Sí que conozco a algunas madres separadas de padres más o menos responsables. Padres que pagan una pensión a sus hijos y que se hacen cargo de ellos los fines de semana y en vacaciones. Yo no tengo nada de eso.

¿Se puede educar en casa estando sola? Sí, se puede.
¿Es fácil? No, pero creo que tampoco es fácil educar en casa en pareja.

La pregunta recurrente es: ¿cómo te organizas para poder trabajar?
Bien, lo primero es examinar tus prioridades. Ver dónde puedes reducir gastos, aumentar ingresos y  sobretodo, conseguir tiempo. ¿Necesitas comer fuera dos veces por semana? ¿Necesitas irte de vacaciones a Canarias todos los veranos? ¿Puedes conseguir una vivienda más barata de la que tienes ahora? ¿Puedes conseguir un coche que consuma menos? ¿Puedes reducir la factura de tu teléfono?

El asunto del tiempo pasa, en primer lugar, por dormir lo justo y necesario. Ni más, ni menos. Dormir menos de lo necesario puede resultar muy contraproducente. ¡Necesitamos energía!
Una también tiene que ser consciente de con qué ayudas reales cuenta. Yo tengo a mi madre, a mi hermano, a mis tías, alguna amiga y, además, tengo la inmensa suerte de contar con otras tres familias homeschoolers muy cerca de casa. Sin esa red de apoyo, no podría hacerlo. Así que, a todos ellos, GRACIAS.
Si trabajas por cuenta ajena, tendrás que coordinar tus horarios con los de la gente que pueda hacerse cargo de tu hijo.
Si trabajas por cuenta propia ¡enhorabuena! Eres tu propia jefa y, por tanto, puedes organizarte como más te convenga. Nadie dice que sea fácil pero, en mi opinión, vale la pena. Trabajar pocas horas  utilizando todos los recursos disponibles para optimizar el tiempo; trabajar desde casa (pero ¡cuidado! no estés todo el día trabajando en casa y dejando de atender a tu hijo... para eso, quizás sería mejor que fuera al cole).

La monomaternalidad tiene una gran ventaja: las decisiones familiares las tomo yo sola, no tengo que discutir ni pactar con nadie, el niño no tiene dos referentes que quizás a veces tendrían criterios contradictorios. Tenemos libertad y eso no tiene precio. No tengo que someterme a las reglas del matrimonio. No tenemos que adaptarnos a nadie más que a nosotros dos. Podemos comer una pizza a las 11 de la mañana o cenar crepes de chocolate a las 12 de la noche, si eso es lo que nos apetece. Tenemos una vida real y no la vida fake que tienen muchas parejas... Ahora iba a decir aquello de "que nadie se me ofenda" pero en realidad creo que quien se pica, ajos come.







sábado, 11 de septiembre de 2010

Año Nuevo



El año, en realidad, no termina el 31 de diciembre y tampoco empieza el 1 de enero. El año, en realidad, termina el 31 de julio y empieza en algún momento indeterminado entre el 1 y el 15 de septiembre.
Agosto es el tiempo sin tiempo...

Nos hemos tomado unas vacaciones a medias, volvimos de Galicia, tuvimos la casa llena de gente, nos fuimos a Benicassim, al encuentro de ALE. No hay fotos, porque hoy hace un año perdí la cámara y no me molesté en comprar otra. Estuve mucho con Selva, con Nely, con Natalie y con Rosa. Pasamos por Castelldefels, Rosa nos invitó a su casa.

Y, de vuelta a casa, a punto para empezar el "Año Nuevo" cuando todos celebran la vuelta al cole, me siento a la terraza de un bar y todas a mi alrededor están hablando de los preparativos para el cole. Paso por delante de la escuela infantil y las madres que salen de la reunión de inicio de curso se quedan petrificadas cuando me ven. Soy un fantasma para ellas, imagino que se sienten cuestionadas. Pero yo pongo mi mejor sonrisa, saludo y digo algo a los niños... algo que no esté relacionado con el cole, sino con el verano, o con su camiseta de Spiderman o con lo divertido que sería si volvieran a empezar las fiestas patronales y las calles volvieran a llenarse de gente, caballos y avellanas.

Hoy celebramos la libertad.



jueves, 22 de julio de 2010

En Galicia



Llegamos a Galicia el martes por la tarde.
Nos esperaban Marta y Julio con sus tres hijos, quienes nos han recibido en su casa de Sada. En Santiago lloviznaba, así que Malvina, muy amablemente, me regaló sus zapatillas rojas. Y yo le regalé mi libro.

Ayer por la mañana nos recibió la Secretaria Xeral de Traballo e Benestar Social (si es que, unos días más, y terminaré posteando en galego...). La mujer fue ciertamente receptiva, esperemos que sus palabras se traduzcan en actos. Nos puso en contacto con un parlamentario gallego quien, a su vez, nos ha tramitado una reunión con los portavoces parlamentarios de educación y servicios sociales. Nos reciben mañana por la mañana, ¡cruzad los dedos!

Y, entre reunión y reunión, para descansar de tanto político bienvestido y repeinado, esta noche nos vamos, Marta y yo, a dar una charla a la casa okupa das Atochas de Coruña. Por cierto, la charla llva por título "crianza sin escuela o el brazo tonto de la ley". No comment.

martes, 20 de julio de 2010

Martes Musical

41 años después, ¿qué creeis? ¿Lo pusieron o no lo pusieron?


jueves, 15 de julio de 2010

Por el bien de los niños... (por Paloma)



Continúa el culebrón legal en casa de Paloma. Hoy escribe esto en su blog:


Ayer tuvimos la reunión con la mesa de absentismo escolar. La presidenta de la mesa y concejala de cultura que nos conoce, pues participamos en las actividades de la Casa de la Cultura, en la Biblioteca, nuestro hijo mayor acaba de ganar el primer premio infantil de pintura rápida, los niños acuden allí a  actividades extraescolares, mi marido ha participado en exposiciones colectivas de escultura y pintura y un largo etc...dijo delante de nosotros que en principio, sólo podía decir cosas positivas, que éramos una familia integrada en el pueblo y que jamás había sospechado que pudiesemos tener a los niños sin escolarizar....(Deben pensar que los que no escolarizamos somos "raritos", pues ya ven que no...)
Pero.....el inspector de absentismo escolar, preocupadísimo por nuestros hijos, por su bienestar y por su futuro está en su obligación de comunicarnos que hemos de cumplir con nuestra obligación de escolarizarlos. Nosotros les expusimos algunas de nuestras razones para educar a nuestros hijos en familia prescindiendo de la escuela e incluso les invitamos a conocernos más, a visitar el lugar donde se crían y educan nuestros niños, a comprobar el trabajo que hacen ellos a diario, el trabajo que hacemos nosotros con ellos, nuestro currículo....Pero todo esto no les interesaba ya que eran opiniones, teorías y la escuela por mala que sea y con todas sus deficiencias, trabaja por mejorar (nosotros como padres no..) y nuestros hijos, sin lugar a dudas estarían mejor en cualquier escuela que con nosotros.
Reconoció que sabía algo de homeschooling, que era la primera familia y los primeros niños que trataba (conocía alguna escuela libre pero eso no lo consideraba tan peligroso), la educación en casa le daba mucho miedo, por la falta de control. Estas fueron algunas de sus objeciones, las típicas, las de siempre, las que te plantea cualquiera no muy informado a cualquier hora:

La escolarización es obligatoria.
Nosotros los padres, no somos profesionales y no podemos ser expertos en todas las materias. (Estamos hablando de niños de 9 y 7 años y en España con el nivelazo académico que tenemos)
Los niños para desarrollarse correctamente, tienen que estar a diario en un aula con más niños de su edad y aprender a defenderse, como toda la vida. (Le tuvimos que recordar lo moderno que era el invento de la escuela y por otro lado los valores y actitudes tan envidiables que tienen muchos niños escolarizados)
No es bueno para los niños estar siempre con sus padres, por eso de transmitirles irremediablemente nuestras neuras (claro los profesionales son personas perfectamente equilibradas, que jamás tienen problemas económicos ni familiares ni existenciales...)
Podría suceder que no les enseñásemos aquello con lo que no estamos de acuerdo, o sea adoctrinarles (cosa que en el colegio no sucede jamás, ni en los libros de texto, ni los profesores tienen ideas propias, ni los colegios son de una u otra ideología, ni existen asignaturas como "educación para la ciudadania" con la que muchos padres no comulgan y en cambio no tienen derecho a objetar...)
No pueden controlar lo que sucede en nuestra casa, eso era algo sobre lo que insistía una y otra vez (eso es porque no quieren, ya que desde ALE, por ejemplo se lleva años luchando por el reconocimiento de esta opción)
Le preocupaba muchísimo el futuro y el porvenir de nuestros niños, tanto a nivel académico como a nivel social, psicológico. Esto es al fin y al cabo un experimento, llegó a afirmar que es como "una nueva religión", en España no hay experiencia probada, ni estadísticas...

Yo terminé diciéndole que si en realidad querían el bien de nuestros hijos, hiciesen las investigaciones oportunas para descartar que pertenecemos a una secta satánica o que maltratamos a nuestros hijos o que no les acompañamos y ayudamos en su aprendizaje y que si todo estaba bien, nos dejasen tranquilos ya que yo estaba esperando otro bebé y necesitaba mucho tiempo y tranquilidad para adelantar trabajo, para estar con mis niños, para organizar la casa, para los míos etc..
Y desde luego una familia que educa en casa a cuatro hijos esperando un quinto, con todo el trabajo de investigación que acarrea para los padres, las mil preguntas que tienes que responder a diario pues estos niños nunca se cansan de aprender, una casa que llevar, comidas a todas horas, lavadoras que poner, trabajo fuera de casa y encima estar pendientes de juicios y demás era una carga demasiado pesada y que irremediablemente y como siempre los perjudicados iban a ser los niños, los que hipocritamente dicen que son su máxima preocupación.
Vamos que seguro que lleva noches sin dormir pensando en el terrible abandono que sufren mis hijos.
De repente te  ríes por lo absurdo e injusta e hipócrita de la situación y luego lloras de rabia, de frustración, de impotencia....pues lógicamente la conclusión es que estaba encantado de habernos conocido, que respetaba lo que hacíamos pero ellos tienen que cumplir su obligación y han de informar a los superiores de lo que está sucediendo, por lo que la próxima citación será en Fiscalía de Menores.
Lo estoy escribiendo y releyendo y de verdad que no me creo que esto esté ocurriendo de verdad...Continuará pues como dice el refrán "El hombre propone y Dios dispone" y este blog ahora no se puede callar ....



jueves, 1 de julio de 2010

Escuela de verano



¡Qué graciosa es la gente!

Como Damián va a la escuela de verano de su club de kárate, algunos dan por hecho que lo estoy "preparando" para que empiece P5 en septiembre.

Pero va a ser que no.

miércoles, 30 de junio de 2010

Un comentario positivo y alentador



Publiqué aquel artículo en la Revista Namasté y la gente dejó algunos comentarios, no todos agradables. Quiero compartir con vosotros éste que dejó el autor del blog Cercreativo (la negrita es mía):



La educación en casa, aparte de las escuelas, las normas  los programas y la “normalidad” implica un enorme valor civil para obrar con independencia y desde las convicciones. No cualquiera aborda una labor así. Aparte de las labores normales del hogar y, a lo mejor, del trabajo remunerado, tienes que afrontar la responsabilidad de educar a tus hijos o familiares en la forma que consideras más correcta. Imagino que al principio debe dar pánico, pero, si abordas la tarea con honestidad y entusiasmo, poco a poco los problemas van desapareciendo y la belleza y la satisfacción los irán reemplazando. Ha sido dicho, y con toda razón, que “si quieres aprender algo, trata de enseñárselo a alguien más”, por ello, la escuela en casa es para los niños y para los padres. Todos aprenden y todos enseñan. Qué es lo que aprenden y enseñan es cosa que define la convivencia, el Amor presente en el proceso y la inteligencia con la que se realice. No ciertamente materias académicas normalizadas y orientadas por presuntos sabios del ministerio educativo. Más bien se aprenderá a aprender, a pensar y a ser. Se aprenderá que el aprendizaje es permanente, constante e irreductible. Se descubrirán cosas, se inventarán algunas otras y a lo mejor se solucionarán problemas. Eso será lo más importante y lo que , (o no se aprende o cuesta un ojo aprender en la escuela), le dará mayor impulso al proceso de auto-aprendizaje tan bien definido por Antony de Mello: "Enseñar solo es posible si es posible aprender. Pero aprender solo es posible si yo deseo enseñarme algo”. Ese desear el conocimiento, ese apetito por saber, esa curiosidad infinita, ausente en las escuelas que intoxican al alumno con informaciones excesivas y carentes de sentido con la vida, es lo más valioso que niño alguno pueda tener. Quien tiene ese gusto por el aprender, quien se siente a gusto investigando, quien ama los libros y el conocimiento es una persona inteligente que ha aprendido a aprender, a pensar y a ser. No muchas personas egresadas del aparato escolar pueden reivindicar estos valores. Más bien lo contrario es cierto: detestan el estudio, no leen ni el directorio telefónico y solo anhelan ver Tv y jugar maquinitas. Respeto mucho a quienes se atreven a disentir del uso común de las escuelas y otros sitios de adoctrinamiento. La educación en casa puede llegar a ser una valiosa herramienta para la transformación social. Educar con amor y entusiasmo sin esperar recompensas monetarias por ello tiene una importancia enorme. Todo mi afecto para l@s valientes que se atreven.



sábado, 26 de junio de 2010

1+1 no siempre es 2 - Carnaval de Blogs

Silvia, de Charlotte Mason en español, nos invita a hablar de matemáticas.

Lo confieso: yo tengo (o tenía) fobia a las matemáticas.

Mi impresión con los profesores de mates siempre era la misma: que probablemente sabían mucho, pero que no sabían enseñar y, desde luego, si tenían alguna pasión por la materia, no conseguían transmitirla (ni siquiera demostrarla).

Las matemáticas siempre fueron algo que a mis padres parecía importarles mucho pero que, desde mi punto de vista, no tenían nada que ver con la vida real.

No tenían ninguna utilidad.
No me interesaban.
No las entendía.
No quería aprender y no quería entenderlo.

Creo que fue en quinto de EGB cuando perdí el hilo de esta asignatura. Imagínate. Aprendí algunas estrategias para ir aprobando los cursos y nada más. Suspiraba porque llegara el final de cuarto de ESO y, con él, el final de las matemáticas en mi vida. Mucho más adelante, aprendí que sí tienen alguna utilidad y que no son tan incomprensibles como yo creía de pequeña.

No quise que Damián pasara por lo mismo. Tampoco quería que viera las asignaturas (cualquiera de ellas) como algo que se estudia, algo sobre lo que se trabaja pero que no está conectado con el mundo, con la vida.
Llegamos a Kumon.

Creo que, cuando empezó, tenía poco más de dos añitos. 

De Kumon sólo puedo hablar bien. Pero, para no repetirme, os remito a las entradas con la etiqueta "Kumon" de este blog.

Lo dejamos (espero que temporalmente) por varios motivos. Uno de ellos, económico.

Pero resulta que las matemáticas se aprenden usándolas, aunque no sepas cuál es el nombre técnico de lo que estás haciendo.

Jugar al parchís, comer una y contar veinte, es matemáticas.
Calcular los ingredientes para una receta es matemáticas.
Saber cuántos días faltan para tu cumpleaños es matemáticas.
Decidir cuánto dinero vas a gastarte en un helado para que te quede suficiente para un juguete es matemáticas.
Saber cuántas galletas tienes que darles a tus amigos para que todos coman lo mismo es matemáticas.
Saber qué hora es es matemáticas.





domingo, 20 de junio de 2010

"Educar en casa" en la Revista Namasté

Este mes, la Revista Namasté publica un artículo mío sobre la educación en casa:

Educar en casa

Un alternativa a las escuelas


Cada vez somos más las familias que decidimos hacernos cargo de la educación de nuestros hijos de forma integral y adquirimos el compromiso de educarlos en casa sin pasar por el sistema escolar.

La decisión de no escolarizar a los hijos no es fácil en una sociedad que tiene tan arraigada la creencia de que la escuela es necesaria para el desarrollo de las personas. Sin embargo, cuando uno adquiere consciencia de cómo funciona dicho sistema y de la gran influencia que tiene sobre los niños debe necesariamente preguntarse si está dispuesto a asumir ese riesgo, a delegar la responsabilidad sobre los propios hijos durante tantas horas al día, durante tantos días al año y durante tantos años en la vida.

Me pregunto si queremos que vivan su infancia y juventud a golpe de timbre, limitados por el calendario y el horario; si queremos que pasen los días haciendo lo que otras personas les dicen que deben hacer; si queremos que sean obligados a dedicar su tiempo a asuntos que quizás no les interesan; si queremos que sus formas de ver, pensar y sentir sean sustituidas por las de sus profesores o las de sus compañeros; si queremos que tengan que pedir permiso para hablar, levantarse, beber agua o ir al baño; si queremos que estudien cuando les dicen que estudien, que jueguen cuando les dicen que jueguen y que coman cuando les dicen que coman; si queremos que pasen sus años encerrados en una clase con otros veintitantos niños de su misma edad preparándose para el futuro, para ser algo en la vida y para tener un lugar en el mundo.

Me pregunto todo esto y concluyo que quiero que mi hijo sepa escuchar a su cuerpo, que sepa tomar decisiones razonadas, que sepa reconocer a sus emociones y sentimientos, que sepa descubrir cuáles son sus intereses y sus pasiones, que sepa que tiene derecho a perseguirlos. Porque educar es más que enseñar a leer y a escribir. Educar es acompañar en el proceso de desarrollo de la personalidad, del intelecto, del espíritu y también del cuerpo. Quiero que mi hijo aprenda a relacionarse con todo tipo de personas estableciendo relaciones de igualdad. Quiero que sepa que no se está preparando para el futuro, sino que está viviendo el presente, que ya es alguien en la vida y que ya tiene un lugar en el mundo.

Los niños que son educados en casa saben cuándo tienen hambre, sed o sueño porque no tienen a su lado a ningún adulto que pretenda saber más que su propio cuerpo. El sistema educativo no permite la diferencia, no valora la individualidad sino que uniformiza. Se pretende que todos aprendan lo mismo al mismo tiempo sin respetar los intereses, las aptitudes ni los ritmos de cada uno. El estado no debería tratar de imponer un currículum igual para todos. A muchísima gente no le ha servido de nada en la vida saber hacer una raíz cuadrada o analizar una frase. La mayoría, de hecho, lo hemos olvidado. Si hubiera alguna catástrofe natural y tuviéramos que volver a vivir como en la edad de piedra, ¿nos salvaríamos? ¿Sabríamos qué plantas son comestibles y cuáles no? ¿Sabríamos construir una cabaña o una canoa? ¿Sabríamos hacer fuego sin mecheros ni cerillas? Desde luego, las habilidades que nos ayudarían a sobrevivir no serían las que aprendimos en el cole.
Pero educar en casa no significa que no hagamos nada, sino todo lo contrario. Nuestra clase es el mundo entero, y no dividimos el conocimiento en asignaturas. Esto va más allá de lo académico y creo que tiene mucho que ver con un estilo determinado de crianza. Considero fundamental que los niños se autorregulen, por eso en casa no hay horarios de comida ni sueño, por ejemplo. La autorregulación es una habilidad innata en todos los seres vivos. Sin embargo, los humanos empezamos a sofocarla desde el momento en que damos el biberón a nuestros bebés cada tres horas de reloj, en vez de dar lactancia materna a demanda. O cuando despertamos al niño porque consideramos, arbitrariamente, que ya ha dormido suficiente. O cuando les obligamos a dejar el plato vacío.

Los niños que son dejados en libertad se autorregulan, también, en el estudio académico. Aunque mucha gente no lo crea, es posible que un niño estudie matemáticas porque le gusta y sin que nadie le obligue. La función del padre que educa en casa es la de hacerle ver todas las posibilidades que el mundo le ofrece. El niño no va a decirte que no le gustan las mates si no sabe que existen las mates. En cambio, si sabe que existen y, además, sabe que tienen una utilidad, él mismo va a querer aprenderlas. La automotivación es fundamental para que la educación en casa funcione. Y la automotivación es fundamental, también, para un correcto desarrollo integral de la personalidad.

Legalidad del homeschooling

En España existe un vacío legal respecto de la educación en casa: la ley no la reconoce expresamente pero tampoco la prohíbe. Las familias que no escolarizan se amparan, por tanto, en normas de rango superior como el Principio general de Permisión según el cual todo aquello que no esté expresamente prohibido se considera permitido y en la Constitución Española, cuyo artículo 27 reconoce la libertad de enseñanza. Además, la Constitución las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades reconocidas en este texto, se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España. Y dicha Declaración establece que los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Todas estas normas son interpretadas por la jurisprudencia en el sentido de que educación y escolarización no son términos equivalentes. Los juzgados y tribunales españoles vienen dictando sentencias favorables a esta opción educativa desde hace años.


*Si lo compartes, por favor, enlaza el artículo original en la web de Namasté. Gracias. 




viernes, 18 de junio de 2010

Liga escolar de kárate

 ¡¡¡Tercer clasificado!!!


























miércoles, 16 de junio de 2010

Mantel personalizado


No sé dónde lo vi por primera vez, pero ya son muchos los blogs que nos han enseñado cómo hacían su mantel personalizado. Éste es el nuestro (en blanco y negro):


viernes, 4 de junio de 2010

Salimos en la revista Alba de Intereconomía



El semanario Alba ha sacado un avance del reportaje sobre educación en casa en su versión digital. Ésta es la parte dónde habla sobre nosotros:



Restando croquetas

Son los casos de Sibila y Laura. La primera asegura que no aplica ningún método de enseñanza con sus dos hijos. “Desde que nacieron voy con ellos a todos lados y ellos aprenden lo que quieran aprender cuando quieran aprenderlo. Las enseñanzas no son individuales, van en bloque”, explica en la página web de ALE.

Laura, por su parte, asegura a ALBA que para educar a su hijo de cinco años emplea “la vida misma. Al principio utilicé un programa de matemáticas que dio un resultado increíble, pero ahora le enseño a restar contando las croquetas que faltan del plato, por ejemplo. Es imposible no aprender muchísimas cosas a lo largo del día”, asegura esta madre que optó por el homeschooling después de que su hijo se escapara del colegio con apenas 3 años.

“Lo llevo al supermercado, al banco y él ve que no te comportas igual en el súper que en el parque, y aprende; creo que eso es más importante que estar todo el tiempo con gente de su edad; además, va por las tardes a karate y baloncesto y pasa tiempo con otros niños”, explica al preguntarle sobre la famosa socialización.


Podéis leer el avance completo aquí: http://www.albadigital.es/2010/06/03/educacion/el-cole-en-casa/  y el reportaje íntegro en la edición en papel.

jueves, 3 de junio de 2010

Carnaval de Blogs: Qué comemos y cómo curamos



Llego tarde. Pido disculpas. El plazo para presentar las aportaciones al XIX Carnaval de Blogs terminó hace unos días y Zinnia ya lo ha publicado. Pero más vale tarde que nunca, sobre todo cuando el tema es interesante, así que allá voy.

¿Qué comemos?

Hace poco escribí esto en un foro de crianza:
Últimamente veo bastantes mensajes de madres cuyos hijos no comen "nada", madres preocupadas que buscan soluciones para que los niños coman más cantidad o más variedad (o, probablemtente, ambas). La mayoría nos relatan qué cosas comen sus hijos y a que horas e incluso nos dicen su talla y su peso.

Pero ninguna dice si el niño está sano y feliz o no.

No debemos olvidar que comer es una función primaria. ¿Para qué comemos? Comemos para mantener el cuerpo funcionando óptimamente, ¿no? Para seguir vivos y sanos... El niño que es dejado en libertad para elegir qué come y cuándo lo come, aprende a comer lo que necesita cuando lo necesita, exactamente igual que aprenden a beber agua cuando tienen sed o a ir al baño cuando lo necesitan.

No les ofrecemos agua a determinadas horas ni los mandamos al baño a determinadas horas, ¿verdad? La comida no tiene por qué ser diferente.

Nosotras no sabemos -ni podemos pretender saber- qué es exactamente lo que necesitan nuestros hijos. El problema es que ellos tampoco lo sabrán, si no les dejamos la libertad, el espacio necesarios para conocer su propio cuerpo y sus propias necesidades, si estamos más pendientes del reloj y de las tablas alimentícias que de sus necesidades reales.

Mucha gente utiliza la comida cómo método de consuelo y establece con ella una estrecha relación emocional. Seamos nosotras ese consuelo para nuestros hijos, establezcamos con ellos una profunda relación emocional y no tendrán problemas con la comida ni ahora, ni más adelante.

Olvidemos el reloj, las recomendaciones del pediatra, las amenazas, las imposiciones y los castigos. Limitémonos a asegurarnos de que nuestros hijos tengan siempre una buena cantidad y variedad de comida a su disposición. Para cuando la quieran.


Y este es mi hijo, un niño que "no come nada" pero que está sano, tiene energía y está bien de peso y estatura.
Hoy en día sobre-alimentamos a los niños pero los infra-nutrimos. Y, cuando son mayores, necesitan que el terapeuta de turno les "enseñe" a escuchar a su cuerpo... Cosas veredes...

El caso es que yo, en verano, como crudo. O casi crudo. Hablo de ello en Tarkus Life (tengo que retomarlo, lo sé). Para no extenderme aquí, os dejo el enlace al otro blog.


¿Cómo curamos?

En realidad, a Damián no lo curo porque no enferma.
 
Tampoco lo llevo a las revisiones pediatricas periódicas, esas de rutina en las que únicamente los pesan y los miden, porque me parecen una pérdida de tiempo. Obviamente, sí que lo llevé al hospital cuando se abrió la cabeza, para que le dieran puntos de sutura.

No está vacunado, por eso empecé a darle un jarabe con base de propóleo que, además de reforzar el sistema inmunológico, también sirve de complemento alimentício.

Algunas veces (pocas) para la tos le he dado un jarabe homeopático o el clásico jarabe de cebolla casero.

Mi historial médico es mucho más intenso. Soy asmática y utilizo medicina natural, hidroterapia y homeopatía. Aunque tengo también un inhalador "de por si acaso", que no es un broncodilatador sino que es un antiinflamatorio.
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