Uno de los temas que más buscan los nuevos lectores de blogs de educación en casa es el día a día; se preguntan cómo es un día en la vida de un niño sin escuela. Para muchos es inconcebible que pasen todo el día haciendo cosas "útiles", sin que nadie les diga qué hacer y cuándo hacerlo, y otros no se imaginan cómo puede una madre pasar 24 horas al día con sus hijos sin agobiarse... Me viene al pelo aquella frase de Charles Dickens en Nicholas Nickleby que dice: "No sé de qué serviría tener hijos si uno no pudiera confiar en ellos".
Por eso comienzo este diario que sólo va a durar una semana, para que se hagan una idea de lo que hacemos, aunque lo cierto es que no hay dos semanas iguales.
LUNES, 9 de Febrero de 2009
A veces nos gusta levantarnos tarde. Hoy, por ejemplo, el despertador ha sonado a las 8:00, pero nos hemos levantado a las 10:15. Teníamos sueño. Y pereza. Y nada mejor que hacer, supongo. Es uno de esos pequeños placeres que puedes permitirte cualquier día del año si vives sin cole, sin tener que esperar a las vacaciones.
Lo primero, por la mañana, es asomarnos por el ventanuco de la puerta para ver el tiempo que hace. Hace sol, sin lluvia ni viento.
Nos quedamos en pijama y D. desayuna viendo un par de capítulos de Érase una vez los Exploradores: Alexandra David-Neel y Piccard. Esto me recuerda que hace tiempo quiero escribir una entrada sobre la tele... Yo desayuno en la cocina: café con leche de soja, azúcar moreno y polen. Escucho la radio para saber qué pasa en el mundo. Después, me dedico un rato a la casa: hoy toca colada.
Suena el teléfono. Es Natalia. ¡¡¡Han archivado su caso!!! Si no me equivoco, es el tercer archivo en lo que va de año. Excelente noticia.
Antes de vestirnos jugamos un rato sobre la cama. Después, salimos al parque y, de paso, recogemos algunas ramitas para encender el fuego.
Comemos. Subimos al pueblo a tomar el café con la abuela. D. pasa la tarde en casa de mi prima, que tiene cinco años, mientras yo trabajo. A la salida hacemos un par de recados y, de vuelta a casa, cenamos junto al fuego y hacemos un par de juegos con las Regletas Cuissenaire para reforzar los conceptos de "par" e "impar". Nos vamos a la cama a leer y, cuando se duerme, aprovecho para leer otro rato. Llevo leídos cinco libros en lo que va de año. Ahora estoy con John Holt (How Children Fail) y con Louise L.Hay (Usted Puede Sanar Su Vida).
P.S. Hice fotos para ilustrar el diario. Mañana las subo. P.S.2. Oh, también encontró un momento para "arreglar" el jardín con las herramientas que trajeron los Reyes Magos...
Con el nuevo año nos hemos mudado a un lugar idílico, junto a la playa, sin vecinos y con poquísima contaminación lumínica. El cielo es el mismo y, sin embargo, se ven millones de estrellas que antes no veíamos. Hay una, además, que es mágica. Es la primera que aparece por la tarde, su brillo es más intenso que el de las demás y, cuando sale el Sol, ella todavía sigue ahí. "Ahí" es justo encima de nuestra casa, porque nos cuida. Teorías astronómicas de Damián. Y, además, nos guía. Estemos donde estemos, desde cualquier punto de la isla, la estrella mágica nos muestra el camino de vuelta a casa. Lo habéis adivinado: Damián ha descubierto Venus.
Por cierto, esto me viene al pelo para recomendar una página que me encanta: Nasa For Kids
Soy madre de cuatro hijos; de 12, 10, 5 y 4. Nunca ninguno de ellos ha ido a la escuela. No seguimos ningún método de estudio, aunque conozco algunos, como el método Waldorf, Sumershill, Montessori , Pestalozzi…
Mi total convicción de no llevar a mis hijos al colegio casi 13 años atrás, no vino en un principio por disconformidad al sistema, ni por conocer mejores métodos, esto se añadió a mi lista de razones un poco más tarde. Mi impulso fue más bien provocado por el cuestionamiento de la vida, de quienes somos, del sentido de la existencia, de los potenciales que tenemos los seres humanos, que pienso que ni siquiera imaginamos, porque con el 90% que no usamos de nuestro cerebro nuestra perspectiva es muy limitada.
¿Por qué? ¿Qué ha pasado aquí? ¿Por qué tenemos unas capacidades físicas ahí reprimidas que no sabemos como desarrollar? Y viendo como no sabemos sacar partido ni de nosotros mismos, “no tenemos mas recursos”, que vivimos en una sociedad de competición, consumismo, materialismo, de productividad... Que desde nuestro nacimiento ya se nos mide según una escala de valores establecidos por “alguien”; si hemos salido buenos (de fábrica), si somos independientes (aún a penas con 10 meses de edad)…, y así sigue durante todo nuestro desarrollo….si somos buenos alumnos, si atendemos, si entendemos…hasta nos examinan. Y así durante toda una vida... Y todo esto para el día de mañana ser una buena máquina de producción, ganar dinero y ser buenos consumidores. En fin toda una parte de la vida dedicada a“asegurarse un buen futuro”, aunque nadie (en esta misma sociedad que exige todo este proceso) te garantiza que vayas a ser feliz, que no vas a sufrir depresión, ansiedad… Todos estos años para garantizar una buena posición económica y social…. ¿y si invirtiéramos el mismo tiempo en ser mejores personas, a descubrir como desarrollar esa parte del cerebro que esta ahí dormida, a conocernos a nosotros mismos, a descubrir qué es la vida y qué hacemos aquí mas allá del trabajo y el dinero?
Por eso y porque no tengo un modelo a seguir, me guío por mis instintos a intentarlo por mi cuenta. No sigo ningún método alternativo de estudios (aunque los que conozco pienso que son mucho mas armónicos para el desarrollo de los seres humanos) porque mi interés no está en que adquieran conceptos académicos aunque la fórmula sea excelente.
No tenemos un horario porque no pretendo saber más que su propio cuerpo; un día se levantaran a las 7h como una lechuga y otro día dormirán hasta las 10h. Porque creo que es importante que escuchen su cuerpo, que conozcan sus necesidades, que lo cuiden…
Porque cada día es un día nuevo, con sorpresas, con una magia difícil de captar a veces, pero nos acercamos a ella viviendo el momento, el aquí y ahora. Porque no quiero asegurarles un futuro, quiero asegurarles un presente.
Ahora tengo cuatro hijos pero he tenido cinco. Desgraciadamente una de ellos se fue, nos dejó con temprana edad. Quizás para asegurar su independencia en un futuro tendría que haberla dejado durmiendo en otra habitación, pero preferí darle un presente, y menos mal porque a ella no le deparaba ningún futuro…y en vez de pasar sus últimos momentos en esta vida en brazos de su madre lo habría hecho en una habitación sola, sin calor humano…como vivimos y morimos la mayoría de los seres humanos.
Según el clima, la estación, las visitas a casa, los horarios de las actividades…vamos fluyendo en nuestro día a día, intentando aprender lo que la vida nos enseña, a aprender quienes somos, a mejorar en lo posible… Yo tengo 29 años y estoy en ello, descubriéndomea mí y a la vida día a día (a veces difícil tarea), a ellos les doy libertad en la medida de lo posible para que aprovechen esa época tan especial e irrepetible que es la infancia, cuando vivir el momento es para ellos algo natural.
A todo eso añado que sin métodos ni horarios mis hijos saben leer, escribir, sumar, restar, multiplicar…. Mi hijo mayor es un súper experto en fauna, es voluntario activo de una ONG que cuida y protege animales salvajes, que les llegan heridos, desorientados, enfermos…y él colabora junto a una veterinaria.
Porque si nos abrimos al fluir de la vida abiertos y despiertos tenemos mucho que aprender, más de lo que imaginamos. La vida está también llena de letras y números…
Bueno hasta aquí mi articulo, que aunque esto iba de métodos…bueno supongo que los no métodos también tienen cabida con esta propuesta, también tienen sus porqués.
Decir que me encanta participar y que después de más de 12 años acabo de descubrir este mundillo…es fantástico!
Estamos leyendo Charlie y la fábrica de chocolate. Bueno, yo se lo leo en voz alta y nunca se cansa. Ha descubierto que Willy Wonka es un hombre, porque a la vista de la película, él creía que era una mujer...
También leemos todas las noches una versión para niños de la historia de Teseo y el Minotauro y la Canción del Pirata, de Imaginarium. Ya casi se los sabe de memoria y está aprendiendo mucho vocabulario con la Canción del Pirata.
Se suele decir que existen tantos métodos como familias educan en casa. Existe un inmenso elenco de tipos de homeschooling: desde los más tradicionales, que planean su año escolar siguiendo un curriculum y usando materiales como en los colegios, hasta el aprendizaje natural o unschooling, llegando incluso algunos a denominarse a si mismos "unschoolers radicales"; todo ello pasando por las familias que usan sistemas pedagógicos de los que se han dado en llamar "alternativos" (como pueden ser los de María Montessori, Rudolf Steiner, Charlotte Mason, J.H. Pestalozzi, etc.), por los eclécticos y por los llamados "relaxed homeschoolers", entre muchos otros.
Nosotros empezamos, a los dos años de edad, y sin habernos planteado nada en un plano teórico, con algunos programas del Método Doman (lectura, conocimientos enciclopédicos y excelencia física) y con el programa de matemáticas del Método Kumon. Año y medio después, al dejar definitivamente el colegio, hemos dejado los programas de Doman como método, aunque seguimos usando sus materiales siempre que nos apetece e inventamos juegos que hacer con ellos.
Seguimos con el Método Kumon de matemáticas... y nada más.
El curriculum oficial me parece innecesario. Los libros de texto tradicionales no nos interesan de momento. Lo que se puede aprender de la vida, lo aprendemos de la vida. Lo que no, se puede aprender leyendo o incluso viendo películas, pero no hace ninguna falta un libro que te explique los conceptos de forma aislada, sin ningún contexto y sin que te de pie a ponerlo en relación con otros temas.
He estudiado las pedagogías que antes he mencionado y, si bien cada una de ellas me apasionó al principio, todas llegaron a parecerme una variación de lo mismo: la escuela. Me gusta la idea de la educación como un libro de Elige-Tu-Aventura como comenta Sandra Dodd en su artículo All Kinds Of Homeschooling y del que extraje la cita que podéis leer en la parte superior de la página principal de este blog. Me considero unschooler a pesar del programa de Kumon. Es algo que la gente me pregunta constantemente: ¿cómo puedo decir que somos unschoolers si estamos haciendo un método dirigido y programado a diario? Bien, es lo mismo que sucede con los libros de texto y la clave, lo que hace la diferencia, es la libertad. El hecho de que un niño quiera usar un libro de texto, quiera hacer Kumon o quiera tomar clases de piano porque le gusta y le apetece, no significa que deje de ser unschooler. Al contrario, está siguiendo sus propios intereses y pasiones. Otra cosa es que a la mayoría de los adultos les cueste creer que un niño quiera hacer determinado tipo de cosas por voluntad propia... Quiero traer a colación un fragmento del libro No Punish acerca de la disciplina auto-elegida (la negrita es mía):
La disciplina interior es auto-elegida y se desarrolla por elección propia. De esta manera un niño de 6, 7 u 8 años, elige los rigores del ballet porque ama su belleza, o a la maestra de ballet, a su madre bailarina. Un niño o niña pueden escoger la disciplina del kárate por sus propias razones. Es una cuestión de quien hace la elección y se puede esperar muy poco éxito cuando ésta es impuesta "por tu propio bien."
Lo que se necesita de parte del mundo del adulto, es CONFIANZA. Primero fe en la bondad fundamental del niño, quien a menos que sea castigado, avergonzado y no-respetado, no te decepcionará. Si se le da un modelo de ejemplo aceptable, él o ella crecerán para convertirse en personas genuinas y auténticas. El exigir otra cosa es una ofensa a su integridad.
Para que se pueda desarrollar la disciplina, no debe de haber miedo, pues sólo puede crecer en la libertad. La disciplina nos lleva a niveles de excelencia que no se pueden realizar en ningún otro lado. La disciplina es la puerta a la experiencia gozosa de vivir. Cuando vemos ésto nos deleitamos en nuestra práctica, nuestra dirección está bien y estamos en nuestro camino, el camino que NOSOTROS hemos escogido. Podemos aprender de nuestros errores, más no de ser cazados y apaleados.
La sabiduría interior le dice al niño que la disciplina desde el interior es la llave del mundo.
Estamos de mudanza -con limpieza incluida- y por eso tengo el blog abandonado. Ahora vivimos todavía más cerca del mar (aunque parezca imposible) y no tenemos conexión a internet así que no sé cómo afectará eso a mi participación en la blogosfera, pero espero seguir por aquí ;-) De momento, volveré el día 15 para participar en el Carnaval de Blogs de Educando en Familia, en la edición que alojará Marcela.
El día 1 llegaron los Carteros Reales y, por supuesto, fuimos a entregarles la carta.
Otra cosa que sucedió el 1 de Enero fue que empecé a publicar mi nuevo blog Tarkus Life. Por supuesto, estáis todos invitados.
I'm an unschooler. Lessons are never over. On the other hand, lessons never really begin. Children's question are answered and an atmosphere of learning is created so that questions are constant and answers are never far away.
(Soy unschooler. Las lecciones nunca terminan. Por otra parte, las lecciones en realidad nunca empiezan. Las preguntas de los niños son respondidas y se crea una atmósfera de aprendizaje de manera que las preguntas son constantes y las respuestas nunca están muy lejos.)
El pensamiento es de suyo lo más libre entre las facultades del hombre; y por lo mismo han tratado algunos gobiernos de esclavizarlo de mil modos; y como ningún medio hay más seguro para conseguirlo que el de apoderarse del origen de donde emana, es decir, de la educación, de aquí sus afanes por dirigirla siempre a su arbitrio, a fin de que los hombres salgan amoldados conforme conviene a sus miras e intereses. Mas si esto puede convenir a los gobiernos opresores, no es de manera alguna lo que exige el bien de la humanidad ni los progresos de la civilización. Para alcanzar estos fines es fuerza que la educación quede emancipada; en una palabra, es fuerza proclamar la libertad de enseñanza.
Duque de Rivas, Preámbulo al Plan de Instrucción Pública, año 1836