viernes, 18 de septiembre de 2009

En lo bueno y en lo malo




Existen infinidad de blogs de homeschoolers en idiomas varios. Compartimos recursos, experiencias, logros y asuntos varios. Tenemos incluso un día para presumir. Pero, de vez en cuando, aparece un desahogo como el que el otro día le salió del alma a Sandra. Marcela también había pasado por eso y llegó a cerrar el blog en dos ocasiones distintas, creo que la última, definitivamente.

Hemos elegido un camino radical y, en no pocas ocasiones, solitario. Decidir no escolarizar es como decidir casarse: te comprometes con tus hijos y tienes que estar al 100%, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, etcétera, etcetera.

La mayoría utilizamos los blogs para compartir lo fantástico y maravilloso de nuestras vidas sin escuela. Pero eso no singifica que todo sea siempre fantástico y maravilloso.

Hay dudas que vienen y van, pero siempre vuelven.

Hay críticas con las que es difícil lidiar.

Hay momentos en los que se tambalea el equilibrio familiar: la casa no se limpia sola, no llegamos a fin de mes, el marido nos deja, llegamos tarde al trabajo, el niño entra en una etapa de rebeldía, de apatía, de desmotivación, lo que sea. No damos para tanto.

Pero no debemos olvidar que estas cosas pasan en todo tipo de familias. Por supuesto, tenemos la dificultad añadida de haber elegido una forma de educación poco convencional, poco conocida, poco comprendida, poco legal, incluso.

Leer blogs de otros homeschoolers nos ayuda a veces. Otras veces, sin embargo, puede hacernos sentir que nuestra vida no es todo lo perfecta que debería ser... la hierba siempre es más verde en el jardín del vecino... Olvidamos que en los blogs no está todo; que, del mismo modo que nosotras dejamos constancia de las cosas buenas, las demás bloggers homeschoolers hacen lo mismo: su blog no refleja toda su vida, sino sólo una parte muy concreta de ella.

Y para eso tenemos los mails, los teléfonos, las redes de apoyo, los encuentros. Es importante que nos veamos cara a cara, con los de cerca y con los de lejos.

Se dice que los trapos sucios deben lavarse en casa. Pero quizás deberíamos publicar desahogos de vez en cuando, aunque sea para no dar la impresión de vivir un cuento de hadas, de ser mujeres perfectas que viven en casas perfectas y tienen un trabajo perfecto y dan a sus hijos una educación perfecta.


No sé quién dijo que la libertad implica soledad. El camino del homeschooler es un camino en libertad. Ergo... en soledad...



8 comentarios:

Àfrica dijo...

Gracias Lau por esta reflexión! Es cierto que es un camino solitario, a veces, (por lo de poco común) y que bajones tenemos todas... como en todo en la vida, pero cuando te ocurre en algo que dedicas el 100% de tu tiempo es muy duro. Paciencia, mucho amor y a cuidarnos (y que nos cuiden) mucho!

Sandra y Javi dijo...

Gracias Lau, precisamente decidí escribir esa entrada por ese motivo, porque realmente al ver los blogs da la sensación deser todo increíble y maravilloso, y en muchas ocasiones lo es, pero en otras muchas es difícil y soy de las que pretende reflejarlo en el blog, no quiero explicar solo lo bonito que es todo porque hay días de todos los colores. Y supongo que ahora al cuidar tanto a todos como tu dices necesitaria unos cuantos cuidados para mi que a veces cuesta recibir por mil motivos. Puedo decir que soy feliz y que tengo la vida que quiero pero aún así todas necesitamos cuidados intensivos, jeje. Besos y gracias por la reflexión

Anónimo dijo...

No sé si se ha publicado la priemra parte, espero que sí...

1. Sí, los niños en casa aprenden más rápido que en clase. Es lo que tiene estar en un entorno en los que no todos tienen las mismas capacidades. Como el mundo mismo. Pero este argumento sería muy peligroso. También las niñas aprenden más rápido en un colegio de chicas, no por eso es acertado separarlas, verdad? En el mundo hay chicos y chicas, y gatos, pájaros, árboles...En un aula auténtica (aquella que es sagrada para su profesor) los alumnos colaboran entre sí para aprender. El alumno con capacidades, aunque sea muy pequeño, AYUDA a los demás a que aprendan también. En un aula no sólo reciben conocimientos, ayudan a construirlos, a que circulen, a hacérselos accesibles a los demás. A regalárselos, incluso. Rodeados de compañeros (y de profesores) más y menos listos, los niños aprenden que aprender (redundancia a propósito) es sinónimo de colaborar y participar. ¡Hay niños tan generosos! Quizás tu niño salga ganando en casa, pero ¡cuánto pierde un aula sin él, sin su voz!

Anónimo dijo...

2. Los niños por supuesto que no se aburren en la escuela. O no más que en otros lugares. De nuevo, como el mundo mismo. Sólo se aburren los aburridos. Un aula es el lugar con mayor intensidad vital que conozco. Repito, es sagrada. Un aula aténtica, por supuesto. El voltaje es tan fuerte que a mí se me escapaban a menudo las lágrimas. Por no hablar del humor y la ironía. Un buen colegio es aquel en el que a cada rato parece que habría que reírse. ¿Cómo va a ser aburrido un lugar en el que es posible (todavía) decir y hacer cosas que no pueden decirse en ningún otro lado? Insisto en que no es el caso de las escuelas tradicionales y conservadoras.

3. No quiero defender lo de la "S de A", pero creo que un aula es una sociedad en pequeño. Y hay mucha política en juego en esa mini-sociedad. Es fantástico verles cómo se inventan a sí mismos en el seno de esa sociedad. Cómo eligen el lado luminoso o el lado oscuro. Lo que son, lo que van a ser. Y hay muchos profesionales de la enseñanza que lo darían TODO y que se dejan la piel para que escojan el lado luminoso, para que elijan, en definitiva, ser futuros buenos colegas, jefes, amantes, hijos, amigos, padres...

El director de mi colegio, que es el mejor pedagogo que conozco, nos recibía el 15 de sept. con el siguiente discurso. "Hay niños que se levantan el lunes y dicen: vaya, lunes, qué rollo. No quiero ir al colegio. Y hay niños que se levantan riendo y dicen: qué bien, la vuelta al cole." Luego nos preguntaba "¿a qué grupo pertenecéis? A mí me gustaría que al segundo. Que nunca nunca dijeráis "hoy, vaya, lunes" A mí me gustaría que os comierais la vida, con alegría, siendo siempre diferentes. Yo os invito a que este año, este curso, os comáis la vida. Nos comamos la vida. Y os quiero a cada uno diferente. Queremos que seáis el mejor de todos los niños posibles que podéis ser.

Lo más emocinante, Lau, fue cuando pasé a ser profe. Era el mismo discurso. No decía: "No más "vaya" es Lunes. Este año, este curso, nos vamos a comer la vida juntos" Y si queremos niños diferentes, neecsitamos profesores diferentes

Anónimo dijo...

Anónimo desvela su identidad:

No ha salido la primera parte de mi comentario. En ella te decía que soy Cristina, de Madrid, de Cala Galdana, de la infancia, de compartir libros... Sí?

Y te decía que admiro tu blog, que estás preparadísima para hacer lo que haces (a base de amor, lucidez y contracultura :-) Y que me he pensado mucho escribir... pero que entiendo que en un blog para que sea un blog de verdad debemos expresar todos opiniones y preguntas... y te decía que me he dedicado a la enseñanza toda la vida. He enseñando en primaria, secundaria, universidad, lifelong learning, aulas multilingües, semanas escolares, museos, aulas de la unesco... y que fui a una escuela maravillosa en la que también tuve el placer de enseñar.

Con este background es difícil no estar en desacuerdo con algunas cosas de la educación en casa...

un beso muy fuerte y espero tus respuestas :-)

Lau dijo...

Cristina, me da una alegría inmensa no sólo que leas mi blog sino, sobretodo, que te hayas tomado el tiempo de dedicarme unos comentarios.
Ahora no tengo tiempo para contestar a todo, pero quería darte las gracias y también decirte que, desde hace tiempo, tengo pendiente de escribir un post que bien puede titularse "No, no soy anti-cole".
Pero convendrás conmigo en que, por desgracia, la mayoría de los colegios de este país no son como el que tú describes...

Un abrazo fuerte!

MartaSada dijo...

Esto es así, deberíamos tener una cara B para nuestros blogs, jeje. Muchas gracias por recordárnoslo. Yo también he pensado muchas veces que jugamos a la "happy family" y que no es así para nada, por eso tengo mi blog muy abandonado, me dedico a vivir y a compartir lo que buenamente puedo. Un abrazo (en lo bueno y en lo malo, por supuesto, jeje)

Estherqp dijo...

Qué estupenda reflexión. Estoy totalmente de acuerdo!!! yo también reconozco que a vece visito otros blogs y me da complejo!!! pero también es más el apoyo que recibo que esa sensación negativa. Además el no sentirte sola es fundamental. Todos tenemos nuestros días malos... pero cuando vuelvo atrás en el tiempo, cuando mi hijo iba al cole veo que el camino recorrido ha sido muco y ya no hay vuelta atrás (siento horror de pensarlo)y que mi hijo está mucho mejor como está y que en clase nadie le echa de menos.... un alumno diferente suele ser molesto... Muchos besos!!!!

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